Brillo

El brillo es la propiedad que tiene el mineral de reflejar la luz. Depende de numerosos factores, entre ellos el índice de refracción, la dispersión cromática, la absorción de la luz y las características de la superficie estudiada (lisa o rugosa). El brillo de un mineral aumenta proporcionalmente con el índice de refracción, disminuye con la absorción de la luz y la rugosidad de la superficie y no depende del color.
Se distinguen varias clases de brillo:
-metálico: es el brillo más intenso, característico de los minerales no transparentes. Es el más marcado sobre los cristales o los pIanos de exfoliación; ej: galena, calcopirita, magnetita. Se habla a veces de brillo semimetálico, es el de los minerales transparentes o semitransparentes con un índice de refracción de 2,6 a 3,0; ej: cinabrio, cuprita.
-adamantino: es el brillo que presentan los minerales transparentes y translúcidos con índice de refracción igualo superior a 1,92, resulta de la refracción total de la luz; ej: cerusita, zircón, diamante.
-vítreo: es un brillo que recuerda al del cristal. Es característico de los minerales transparentes y translúcidos cuyo índice de refracción oscila entre 1,3 y 1,9; ej: fluorita, cuarzo, corindón.
Aparte de estos tipos fundamentales, se distinguen también los brillos:
-graso: recuerda al brillo de una capa de aceite, ya menudo se debe a la irregularidad de la superficie de la muestra estudiada. Es característico del ópalo y la cordierita.
-nacarado: típico de los minerales transparentes o semitransparentes con una buena exfoliación en hojas o láminas; ej: yeso, estilbita.

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